lunes, 14 de septiembre de 2009

¿PORQUÉ HABLO DE LAS CONSERVAS?

Como ya sabéis estoy haciendo una miniserie sobre los alimentos en conservas. Los diferentes tipos, su utilidad y algunas recetas.
¿Y por qué lo hago?. Simplemente porque estoy completamente convencido de su gran utilidad y su bondad con la economía y el medioambiente. Esto último siempre que los envases vacios los pongamos en el contenedor adecuado.
Fijaos si son importantes las conservas que me atrevería a decir que sin ellas el desarrollo de la humanidad no hubiera sido posible. Al menos tal y como lo conocemos hoy. Que tampoco está tan mal aunque podría ser mejor.
El autor romano (de Baetica, es decir, Sevilla) Lucius Junius Moderatus, llamado Columella, que fue tribuno en Siria en el año 35 d.C. y del cual tenemos una estatua en la Plaza de las Flores de Cádiz, ya escribió sobre la importancia de las conservas y sobre su elaboración.
Tengamos en cuenta que al desarrollarse las ciudades cada vez se hacía más difícil surtirlas de alimentos, sobre todo de aquellos que eran frescos y no podían ser transportados en su forma original hasta los mercados de estas nuevas urbes.
Las carnes no suponían un gran problema pues se instalaban mataderos en el centro de las ciudades. A ellos llegaban los animales vivos y se sacrificaban para atender la demanda de la población. El problema surgía con frutas y verduras y, fundamentalmente con el pescado. En el caso de las frutas y las verduras se solían desecar o se hacían encurtidos ya que el transporte de las zonas de producción a los centros de consumo podía durar varios días, sobre todo en el caso de grandes núcleos urbanos que consumían mucho más de lo que producían los campos de alrededor.
Cuando hablamos de grandes urbes tengamos en cuenta que hasta principios del siglo XVIII el crecimiento demográfico fue muy lento. Barcelona, por ejemplo, tuvo unos 100.000 habitantes de media entre 1550 y 1710.
Aún así la población era muy dinámica: muchos nacimientos, gran mortalidad infantil, esperanza de vida que no superaba los 40 años. Esto se debía fundamentalmente a la falta de higiene y a una pobre alimentación.
La Edad Media supuso una vuelta atrás respecto a las condiciones de vida que se habían conseguido durante la Época del Imperio Romano. Es decir, durante la época romana la gente vivía más y mejor. Esto fue debido en gran medida a los sistemas de distribución que había desarrollado Roma, sistemas que permitían transportar el Garum (¡conserva de pescado!)desde Cádiz (Baelo Claudia en Tarifa) hasta Roma en tan solo una semana, si los vientos eran favorables.
Como ya he dicho las conservas han sido fundamentales en el desarrollo del mundo aunque también, por desgracia, lo fueron en los grandes conflictos bélicos. ¿De qué se alimentaban los soldados durante la primera y segunda guerra mundial?¿De qué lo hicieron durante todas las pequeñas guerras posteriores?¿Qué comen ahora en las zonas de conflicto los soldados de las llamadas “fuerzas de pacificación”?.
Pero pensemos en lo siguiente: ¿qué se come en los barcos?, ¿en las plataformas petrolíferas?. Las conservas suponen más del 50% de lo que nos sirven en los bares y restaurantes. Lo digo por experiencia.
Hoy en día seguimos teniendo el mismo problema de antaño: la logística.
Los productos “frescos” que tomamos no son tan frescos. Han pasado por una o varias cámaras, sus propiedades se han alterado en mayor o menor medida y además sus condiciones higiénicas distan mucho de las de los productos en conserva.
Aún hay más motivos que hacen de las conservas una opción ideal, sobre todo para aquellas personas que no son “cocinitas”. Pero esos motivos los iremos descubriendo poco a poco.

Alfonso Fernández-Montenegro
afern3@gmail.com
www.alandafoods.es

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